La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.

viernes, 19 de febrero de 2010

El sábado tuvimos excursión con la comunidad de jóvenes de la capilla de Señor de Mayo (la de Fer). Un autobús con algún papá y mamá, jóvenes, niños y voluntarios.
Fuimos a una zona llamada “Mallasa” al sur de La Paz, donde está el “Parque del Sol”. Es un parque (al que entras previo pago) muy bonito, con piscinas, chozas caribeñas con parrilla, parque, zona de deporte, etc.
Al llegar hicimos unos juegos, después por grupos la lectio divina y a comer parrillada (Yolanda parrillera). ¡¡Rico-rico!!
En vez de siesta y descanso, hubo guerra de agua y piscina para los pequeños. Pequeña odisea de viaje para volver a El Alto y llegada a los hogares.

Teníamos el tiempo justo para llegar, cambiar de mochila, cenar algo rápido y corriendo a la parroquia. Tuvimos reunión de grupo para charlar un ratito, y a las 23h. el padre Pepe nos estaba dejando a Fer, Yoli, Carlos y Chuli dentro de un autobús “semi-cama” rumbo a Cochabamba.

Es un viaje de 7 horas más o menos, que de noche se hace muy cómodamente pero que a la vuelta (en la empresa “Cisne”) fue un poco más cansado. Llegamos a Cochabamba, el corazón de Bolivia de clima templado, el domingo a las 6.30h. Nos esperaban en la Terminal de autobuses y nos llevaron a la casa de formación de las Salesianas (Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, fundadas por la Beata Piedad de la Cruz).
Nadie se imaginaba que íbamos a encontrar una super casa, parecida a las de turismo rural, en semejante barrio de caminos de tierra.
La acogida, por supuesto, fue fantástica: misa de 8h y desayuno comunitario.

El domingo era día de orden y limpieza de la casa, ya que los chicos y chicas vocacionales habían llegado el día anterior de sus vacaciones, y también de celebrar el cumpleaños de Yésica.
Por la tarde, la Hermana Evelyn y la Hermana Marianela, nos llevaron a la ciudad a ver que se parece muchísimo a cualquier lugar de la costa del Levante. Buscamos un sitio para ir de excursión el lunes, hicimos compra y nos tomamos un helado, que cómo no es al estilo boliviano: mega-copa-de-helado de exquisitos saboreeees. ¡Ah, sí! Y nos mojaron por la calle… Aquí la tradición carnavalera, junto al Pepino (personaje central de la fiesta) y las c’hallas, manda mojar a todo el mundo: hay verdaderas guerras en las calles entre pandillas de niños, los mayores se suben a camionetas y van tirando agua a los caminantes, los globos pasean por encima y en las cabezas.
Por la noche celebramos con una actuación muy divertida, el cumpleaños, la entrada de las nuevas chicas y chicos y San Valentín. ¡Son unos actorazos estos chicos!

El lunes pasamos el día entero en la piscina. Los blancos nos quemamos y los morenos aprendieron a flotar, nadar y bucear. ¡Vaya despliegue! Se van de excursión con carpa para comer debajo, la mochila propia de cada uno y un equipo de música que incluye los altavoces gigantes. Lo pasamos genial y terminamos cansadísimos, así que al volver a la casa muchos se quedaron dormidos (y sufrieron novatadas de noche); nosotros “merendicenamos” y vimos una peli con las Hermanas.

El martes era un día importante para los aymaras (raza indígenas boliviana). Nos levantamos pronto, desayunamos, decoramos la casa (globos, serpentinas y demás), almorzamos y c’hallamos. Osuna, una paraguaya, nos engañó dándonos un cóctel riquísimo: sal, ají y zumo de naranja o algo así. ¿Alguien quiere la receta? Jajaja.
Después jugamos todos en una gymkhana de juegos acuáticos: coger una piedra del fondo de un barcal de agua, lanzar y recoger globos de agua sin que se rompan, pasar un plato con agua por encima de las cabezas, llevar globos de agua de un sitio a otro sujetándolos con el culete, la cara, el codo, etc… ¡Terminamos empapados! Y para terminar, la mitad de la casa nos engañó (de nuevo) a la otra mitad (por supuesto, nosotros estábamos en el grupo de los lelos engañados). Nos taparon los ojos y que si vamos a hacer un juego, que si no sé qué… ¡Cubos de agua encima! Empezó una guerra muy divertida, hasta que se nubló y refrescó.

Nos secamos e hicimos empanadillas de queso para la cena. Y en nada ya estábamos por grupos buscándonos disfraces y creando una pequeña obra de teatro para la fiesta de la noche. Fernando iba de manos de un enanito, Carlos de la abuela de Caperucita, Yoli de Blancanieves y Chuli de Bella Durmiente. Nos reímos de nosotros mismos y de los demás ¡sanísimo!, bailamos danzas tradicionales (morenada, cruceñas, regeton, etc), charlamos sobre lo mal que va el mundo y a dormir.

Miércoles y vuelta a casa en la flota “Cisne”… reencuentro con Óscar que dedicó sus días feriados a un montón de cosas: desde ir a echar una mano a la capilla de María Magdalena, hasta ir a mojarse al carnaval a La Paz (¡qué osado!) y pasear por el lugar sagrado del Tiwanako.

Vuelta al trabajo, aunque sólo por dos días, y fin de semana de retiro parroquial.
El domingo celebramos (con broma incluída) el cumpleaños del Padre Pepe con toda la parroquia y el lunes lo volvemos a celebrar, pero de manera más íntima y española.

Feliz semana a tod@s

2 comentarios:

  1. Aunque no os sigo siempre que actualizais, la verdad que leeros, se me hace muy ameno, el blog genial, me gusta mucho
    Un beso para chuli

    Charo

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  2. me alegro mucho de que lo esteis pasando tan bien, aunque me imagino que un poco cansados también. Y sobre todo que no perdais las buenas costumbres de las parrillas y esas cosas!
    Seguid enviando fotos, es genial poder veros en la cara lo bien que os está sentando la experiencia.
    Un beso.

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